Compasión en Política

Beneficios de la compasión en la política actual  

La historia de la evolución evidencia que los humanos, durante el período en que fueron cazadores-recolectores, se dedicaban en pequeños grupos al cuidado y la cooperación, aspectos fundamentales de la compasión.

La aparición de abundantes recursos y riqueza, resultado de un cambio tecnológico y la aparición de la agricultura, favoreció un cambio social que dio lugar al comportamiento competitivo orientado a conseguir, acumular, mantener, y controlar los recursos.

La política actual se encuentra ante el reto de gestionar un cerebro cazador-recolector, básicamente diseñado para cuidar y compartir, con todo su potencial compasivo y de bienestar compartido, en una sociedad donde la biosfera es muy rica y los recursos son abundantes.

La compasión se define como “sensibilidad al sufrimiento y compromiso tratar de aliviarlo y prevenirlo”. En el polo opuesto, estaría la crueldad que consiste en “causar deliberadamente sufrimiento ya sea por venganza, beneficio personal o diversión”.

Entre ambos extremos, la insensibilidad o “indiferencia ante el sufrimiento y despreocupación por aliviarlo o prevenirlo”, incluido el sufrimiento causado por nosotros mismos, constituye un indicador de la existencia de problemas de compromiso empático e indiferencia con las consecuencias derivadas de nuestro comportamiento.

En palabras de Paul Gilbert, la austeridad, las escasas oportunidades laborales, la precariedad y falta de reconocimiento y apoyo efectivo al personal dedicado a la salud o a cualquier otro tipo de apoyo social, así como otras muchas decisiones de gestión de lo público, muestran claramente que la política actual está teñida de actitudes y planteamientos insensibles.

En este sentido, se requiere un nuevo tipo de política, menos arraigada en términos obsoletos de izquierda o derecha, socialismo, liberalismo o capitalismo, sino en una política compasiva fundamentada en una nueva ciencia emergente orientada a promover y cultivar en el ser humano un cerebro y mente compasivos, también en la acción social colectiva en el ámbito de las instituciones.

Orígenes, evolución y desarrollo de la compasión

Desde la perspectiva de la neurociencia evolutiva, la compasión hunde sus raíces en la motivación orientada al cuidado, característica de los mamíferos, y fundamental para:

  • Garantizar la supervivencia del individuo (las pocas crías nacen muy vulnerables y están necesitadas de atención, cuidado y protección durante mucho tiempo); y
  • Garantizar la supervivencia de la especie (el cuidado y atención de unos a otros favorece la cohesión, colaboración, cooperación y ayuda para buscar recursos y defenderse de posibles amenazas).

El desarrollo del comportamiento de cuidado, dio lugar al inicio del proceso básico de la compasión: la capacidad de ser sensible, de sufrir ante las necesidades de las crías y poner remedio, es decir, realizar las acciones apropiadas para remediar dichas necesidades. En este sentido, un progenitor mamífero sabrá cuándo atender a una cría, cuando alimentarla, cuándo protegerla, cuando rescatarla, y cuando calmarla. Esta motivación compasiva se extiende al cuidado de los ancianos, los heridos y los enfermos, no sólo de los niños. Esto significa que albergamos motivos para cuidar de ellos de manera reflexiva y consciente, que es la clave de la motivación compasiva humana.

Necesidad de incluir la compasión en la política actual

“La compasión en política se revela como la motivación más valiente, sabia y moral para hacer frente y aliviar el sufrimiento ocasionado por los problemas actuales del ser humano”

Paul Gilbert, 2020

Paul Gilbert (Universidad de Derby), Saskia Perriard-Abdoh (Directora del Programa Psicológico Gubernamental de la British Psychological Society), Jennifer Nadel y Matt Hawkins (fundadores del Movimiento de Compasión en la Política del Reino Unido) junto con Jamie Bristow (Director de la Iniciativa Mindfuness y Secretario del Movimiento de Mindfulness en el Parlamento del Reino Unido) destacan que la compasión constituye una estrategia y práctica fundamental para conseguir un mundo cooperativo más compasivo desde el que favorecer la atención a las necesidades de la humanidad.

Siguiendo el modelo utilizado en el Parlamento Británico, la compasión se evidencia como una estrategia y práctica fundamental, para establecer un estado cognitivo y emocional sólido y equilibrado, desde donde mantener una comunicación más eficaz.

Compasión y reducción de estrés de los políticos

Perriard-Abdoh (Directora del Psychological Government Program de la British Psychological Society) afirma que la compasión permite subsanar la tensión cognitiva que experimentan los políticos, relacionada con factores estresantes internos y externos.

Entre los factores estresantes internos que la compasión reduce en los políticos, cabe resaltar:

  • El afrontamiento de las expectativas sobre la propia competencia,
  • El trabajo o esfuerzo emocional, y
  • La naturaleza temporal de la política.

Entre los factores estresantes procedentes del exterior que la compasión reduce en los políticos, destacan:

  • El afrontamiento de la desconfianza,
  • El control del estilo de vida de los líderes
  • Las presiones de los medios de comunicación
  • El trabajo o esfuerzo político para equilibrar las necesidades del electorado y las necesidades del partido,
  • La cultura organizacional dirigida fundamentalmente, a la gestión/dirección y deber de cuidar del grupo político.

LA PRÁCTICA TRANSVERSAL DE LA COMPASIÓN EN POLÍTICA

Jamie Bristow (Director de Mindfulness Initiative del Grupo Parlamentario del Reino Unido) considera que el éxito de la política, como un proyecto de colectividad razonable y toma de buenas decisiones, por supuesto depende de las cualidades internas de los/as políticos/as.

Sin embargo, no todo el peso recae en los políticos. El éxito de los políticos de una sociedad también depende de las cualidades internas de los ciudadanos en general.

De este modo, todos somos responsables de la salud del político, así como de las condiciones internas que nuestros líderes se sienten capaces y animados a demostrar.

Si aspiramos a un discurso político más sano, más productivo, o si queremos actuar de manera efectiva y colectiva en cualquier ámbito de la vida, debemos ser conscientes de qué estamos practicando o enseñando, ya que aquello que atendemos y practicamos tiene consecuencias políticas para todos nosotros” (Bristow). Parafraseando a Aristóteles: “Somos lo que hacemos de forma repetida”.

La práctica transversal de la compasión se revela fundamental para:

  • Aprender a limpiar los viejos resentimientos históricos, no llevando a las discusiones actuales, todos los errores del pasado;
  • Escuchar lo que otras personas, con las que no estamos de acuerdo, tienen que decir. Dicho de otro modo, permitir que la otra persona se sienta “escuchada” y “segura”. Para ello, resulta fundamental aparcar nuestras objeciones internas para “sentirnos psicológicamente seguros”.

COMPASIÓN Y SEGURIDAD DEL POLÍTICO

Jennifer Nadel (Codirectora y secretaria del All Party Group for Compassionate Politics) defiende que la compasión en política permite “ofrecer espacio en el que el político se sienta “seguro” (en lugar de desprotegido o indefenso) en un “ambiente político favorable” (en lugar de adverso y basado en la amenaza).

Este contexto favorable y seguro, favorece que el político pueda actuar desde una conciencia compasiva, que permite:

  • Responder de modo consciente, abierto, sincero, curioso, considerado y equilibrado ante las dificultades, conflictos y necesidades, más allá de la lealtad ideológica, y de la necesidad de identificación personal y pertenencia a un grupo político concreto;
  • Votar individualmente, desde la conciencia, sinceridad y autenticidad, por encima de la lealtad al partido, lo que permite disminuir cualquier tipo de distorsión; así como,
  • Aprobar leyes que no dañen a las personas en las circunstancias más desfavorecidas y vulnerables.

Los miedos fundamentales nuestra sociedad competitiva

La compasión, y fundamentalmente “sentir la compasión desde el interior” se revela como una estrategia útil para la política actual, ya que posibilita:

  • Establecer una relación amable (en lugar de amenazadora) y saludable con uno mismo, con los compañeros (del propio y resto de partidos), y el resto de personas (próximas y también desconocidas);
  • Disponer de la fortaleza, valentía y el coraje necesarios para afrontar situaciones difíciles, conflictos y necesidades;
  • Responder desde la sabiduría, es decir, desde una perspectiva amplia y un deseo genuino de conocer y descubrir, que facilita la solución de conflictos, dificultades, problemas y necesidades de modo eficaz, y de forma diferente a cómo se resolverían desde una motivación competitiva;
  • Mantener una actitud amable, en lugar de amenazante, lo que favorece la confianza y la calma propia y ajena;
  • Actuar desde la intención y motivación orientada a contribuir al beneficio de la humanidad, es decir: ser útil, ayudar, proteger, calmar y proporcionar bienestar;
  • Gestionar de modo eficaz de los dos tipos básicos y fundamentales de miedos que caracterizan a las sociedades competitivas:
    • El miedo de los que más tienen, a perder lo que tienen, a no poder tener más y a llegar más alto;
    • El miedo de los que no tienen, a no tener su parte y a no poder subsistir e incluso a no poder prosperar en absoluto.

Lectura recomendada

Gilbert P (2021) Creating a Compassionate World: Addressing the Conflicts Between Sharing and Caring Versus Controlling and Holding Evolved Strategies. Front. Psychol. 11:582090. doi: 10.3389/fpsyg.2020.582090

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