Terapia centrada en la compasión

La Terapia Centrada en la Compasión (CFT) es un enfoque de psicoterapia integrado desarrollado por el profesor Paul Gilbert. Se basa en la teoría evolutiva, la neurociencia, la psicología social y del desarrollo, la terapia cognitivo-conductual y mindfulness.

La Terapia Centrada en la Compasión (CFT) es un enfoque de psicoterapia integrado desarrollado por el profesor Paul Gilbert. Se basa en la teoría evolutiva, la neurociencia, la psicología social y del desarrollo, la terapia cognitivo-conductual y mindfulness. La CFT ha sido objeto de un interés creciente en todo el mundo durante los últimos años, y muchos clínicos han descubierto que este método les resulta realmente eficaz y útil en su trabajo.

La CFT se desarrolló originalmente para personas que, debido a un alto grado de autocrítica y vergüenza, obtienen un menor beneficio de los métodos de tratamiento tradicionales. Se sabe que la vergüenza, la autocrítica y las dificultades en la regulación de las emociones desempeñan un papel importante en la génesis y mantenimiento de trastornos emocionales, y el enfoque de CFT en el desarrollo de la compasión y el autocuidado ha demostrado ser eficaz en el tratamiento psicológico.

La CFT se sitúa en el ámbito de las terapias cognitivo-conductuales de tercera generación, y se aplica a una amplia variedad de problemas de salud mental (depresión, ansiedad, evitación social, trastornos alimentarios, trastorno de estrés postraumático, trastornos de la personalidad, desajuste psicológico general y evitación experiencial, entre otros).

Origen de la Terapia Centrada en la Compasión

En palabras del propio Paul Gilbert, la CFT comenzó de una manera relativamente simple y directa en la década de 1980, al cobrar conciencia de lo importante que es el tono emocional que las personas crean en su interior cuando tratan de ayudarse a si mismas. En este sentido, una frase alentadora como “puedes hacerlo”, se vuelve venenosa cuando se comunica con un “tono de voz” hostil (Gilbert, 2015).

La CFT comenzó mediante la observación clínica de que la reestructuración cognitiva no funcionaba bien en muchos de los clientes que albergaban autocrítica, vergüenza y un auto-desprecio profundamente arraigado, debido a la falta de congruencia o desajuste entre lo cognitivo (los clientes, al observar la realidad de su vida eran capaces de identificar sus pensamientos inadaptados como irracionales o incluso como distorsiones de la realidad; y en consecuencia eran capaces de generar pensamientos alternativos más racionales basados en la evidencia) y lo emocional (los clientes mostraban tono de voz mental duro y crítico para generar dichos pensamientos).

Metodología

La CFT es una terapia integradora que, a través de un proceso de descubrimiento guiado orientado a disminuir el sufrimiento emocional, utiliza estrategias de intervención basadas en la evidencia científica, tales como el diálogo socrático, el descubrimiento guiado, la identificación de conductas de seguridad, consciencia de la evitación y exposición, experimentos de pensamiento, encadenamiento de inferencias, toma de perspectiva, reevaluación, experimentos conductuales, mindfulness, conciencia del cuerpo y de las emociones, entrenamiento de la respiración, prácticas compasivas en imaginación, generación de conducta compasiva, entre otras.

Fundamentos Evolutivos

En el mundo implacable en el que vivían nuestros antepasados, las emociones relacionadas con la amenaza (miedo, ira o asco) tenían la función de identificar peligros presentes e inminentes (asociados a la activación de nuestro cerebro antiguo) y responder de forma rápida para garantizar la supervivencia. En la actualidad, la capacidad de nuestro cerebro nuevo para pensar, anticipar, fantasear o recordar peligros (no inminentes ni presentes) ocasiona que nuestra atención, pensamientos, imaginación y recuerdos se centren continuamente en posibles amenazas y puedan generar bucles de pensamientos-emociones que ocasionan gran cantidad de sufrimiento.

  • La CFT ayuda a comprender que la forma en que ha evolucionado nuestro sistema nervioso (y que no hemos escogido nosotros) puede crearnos dificultades. De forma más concreta, el modo en que funciona nuestra mente (las emociones, motivaciones, pensamientos, imágenes, recuerdos y sistemas de memoria, así como comportamientos que no elegimos o planeamos y que nos resultan desagradables, amenazantes o desconcertantes) cobran sentido en términos de su función evolutiva orientada fundamentalmente a la supervivencia. Desde esta comprensión es posible “despatologizar” emociones y experiencias que, cuando las consideramos de forma aislada pueden llevarnos a concluir que “algo va mal en nosotros”, pero que realmente forma parte de lo que significa ser humano en la actualidad.
  • La CFT subraya el papel fundamental que las emociones desempeñan en nuestra vida. Concretamente, proporcionan color, textura, riqueza y significado a las diferentes experiencias; nos informan de cómo nos va en la vida; aportan la energía y motivación necesarias para adaptarnos a diversas situaciones y, de este modo adaptarnos y sobrevivir, objetivo fundamental para el que fueron diseñadas por la evolución.
  • La CFT permite a conocer, comprender y encontrar equilibrio entre los diferentes sistemas evolutivos de regulación emocional-motivacional que estructuran nuestra mente y nuestro cuerpo mediante la formación de patrones de atención, razonamiento, respuesta física, etc. Concretamente: el sistema de detección de amenazas, el sistema orientado a la consecución de objetivos, y el sistema relacionado con los sentimientos de paz y seguridad. En este sentido, la CFT ayuda a activar el sistema nervioso parasimpático, y de este modo cultivar la habilidad de enraizarse, calmarse, conectar con la seguridad y desde ahí, regular las emociones.

Configuración social del yo a través de la teoría del apego

La CFT ayuda a comprender y reconocer que muchos de nuestros conflictos tienen su origen en experiencias tempranas de apego que no elegimos ni planeamos (estuvimos indefensos ante ellas), pero que dan forma a nuestra experiencia y al tipo de persona que acabamos siendo (podemos sentirnos seguros o amenazados; podemos esperar de los demás apoyo y cuidado, o esperar daños o negligencia; y así aprendemos a relacionarnos con nosotros mismos y con los demás con amabilidad, dureza o aislamiento). El reconocimiento compasivo (cálido y sensible) de experiencias de apego dolorosas o traumáticas constituyen el factor fundamental que posibilita cambiar desde una perspectiva basada en la culpa y la vergüenza, hacia una postura compasiva desde la que afrontar con seguridad la historia personal. 

  • La CFT permite comprender que nuestros patrones cognitivos, así como la arquitectura neuronal subyacente, derivados de las relaciones tempranas, y de forma especial las figuras de apego (cuidadores primarios), influyen en sentirnos o no seguros, en regular con éxito o no nuestras emociones, así como los estilos de vinculación con los demás y la función neuronal en la edad adulta. 
  • La CFT permite desarrollar una relación de afiliación interna amistosa y solidaria (despojada de la auto-crítica y de los sentimientos de vergüenza, culpa o inadecuación) que posibilita conectar, desarrollar, internalizar con este tipo de refugio y base segura interna desde donde acopiar el valor necesario para implicarse en las experiencias temidas y evitadas.

Regulación social de las emociones

La CFT permite conocer y comprender los diferentes estados motivacionales y emocionales que modelan la forma en que funciona nuestra mente (pensamientos, esquemas, creencias, aquello a lo que prestamos atención y cómo nos comportamos) así como a cultivar el equilibrio entre ellos. Concretamente, el sistema de rango social competitivo (caracterizado por la auto-crítica y preocupación por la percepción de competencia), el sistema de poder o dominio (caracterizado por el deseo de asumir el control) y el sistema de cuidado o amistad (caracterizado por compartir valores).

Procesos de la Terapia Centrada en la Compasión

Como hemos visto, una definición generalmente aceptada de compasión es “sensibilidad al sufrimiento de uno mismo y de los demás con el compromiso de aliviarlo y prevenirlo” (Gilbert, 2015). La compasión también se caracteriza por su calidez, es decir, por el tono afectivo amable cuando nos enfrentamos a las dificultades. De este modo, podemos sentirnos más seguros y pasar de una perspectiva centrada en la amenaza a un estado mental abierto, reflexivo y flexible.

  • En la CFT, la compasión es una orientación que capacita para abordar el sufrimiento con una motivación útil de acercarnos a él y aliviarlo, al tiempo que nos proporciona el contexto y escenario necesario para el cambio (Kolts, 2016). El terapeuta proporciona este contexto asumiendo de forma flexible los roles de facilitador, profesor-guía, figura de apego seguro y modelo (humano e imperfecto) de compasión.
  • La CFT enfatiza el conocimiento y comprensión de aquellos factores que, aunque no hemos elegido o planificado, desempeñan un papel crucial en nuestros conflictos. De este modo, podemos dejar de avergonzarnos y culpabilizarnos por todo aquello que no es culpa nuestra. Este proceso de liberarse de la vergüenza y la culpa va acompañado de un fortalecimiento simultáneo de la responsabilidad y el valor emocional (coraje) para desarrollar estrategias y habilidades adaptativas y compasivas orientadas a trabajar con las emociones, relaciones y situaciones difíciles y, de este modo construir vidas satisfactorias y significativas.
  • En la CFT, desde el principio de la terapia, cultivamos una versión del yo significativa y coherente con los valores, sin tratar de erradicar las otras partes del yo más vulnerables, sino buscando comprenderlas profundamente. Construimos, desde la vulnerabilidad,  el auténtico «yo compasivo«, que alberga cualidades de fortaleza, sabiduría, coraje y bondad.

Este enfoque permite comprender y reconocer que gran parte de lo que sentimos (emociones, motivaciones, imágenes y recuerdos que surgen sin ser llamados; pensamientos automáticos que van en contra de los propios valores) así como la forma en que hemos aprendido a responder (hábitos que hemos intentado cambiar sin éxito) no es culpa nuestra, ya que no hemos elegido que la evolución nos haya dotado de un cerebro y una mente diseñados para sobrevivir. Sin embargo, no estamos exentos de la responsabilidad de aprender a trabajar y actuar de manera efectiva con estas situaciones, conductas y sentimientos.

En definitiva, la CFT:

  • Facilita la aproximación y el reconocimiento empático y amable (sin juicios ni críticas) del sufrimiento emocional;
  • Valida, apoya y otorga significado a las causas más profundas del sufrimiento en la historia personal y en las relaciones e interacciones sociales (tempranas y/o tardías);
  • Activa sistemas afectivos evolucionados para crear sentimientos de seguridad, confianza, fortaleza y coraje que promueven la intención y capacidad para abordar y trabajar directamente con el sufrimiento emocional y las situaciones difíciles.
  • A través del enfoque cálido, sensible y útil que proporciona la compasión, permite trabajar con el sufrimiento (que es el contenido central de la terapia) desde la experiencia sentida de seguridad, reforzando de este modo los sistemas neuronales subyacentes que apoyan las experiencias mentales de seguridad y calma en el futuro. Por otro lado, la relación y el ambiente terapéuticos (proceso de la terapia) de la CFT están diseñados para ayudar al cliente a generar sentimientos de seguridad y equilibrio emocional en que el terapeuta se compromete con el cliente de forma cálida y alentadora.

Evidencia científica que apoya la CFT

Existe un cuerpo creciente de investigación que apoya la eficacia de las intervenciones. En este sentido, diversos estudios han puesto de manifiesto que la CFT es eficaz para reducir la autocrítica, la vergüenza, el estrés, la depresión (Gilbert, 2009), la ansiedad (Gilbert y Proctor, 2006; Judge, Cleghorn, McEwan y Gilbert, 2012; Tirch, 2012); y muestra resultados positivos en personas que padecen trastornos psicóticos (Braehler et al., 2013; Laithwaite et al., 2009), trastornos alimentarios (Kelly y Carter, 2014; Gale, Gilbert, Read y Goss, 2014), trastornos de la personalidad (Lucre y Corten, 2013), enfado problemático (Kolts, 2012), trauma (Lee y James, 2011) y lesiones cerebrales traumáticas (Ashworth, Gracey y Gilbert, 2011).

La CFT se utiliza actualmente para una amplia gama de condiciones clínicas. Aunque hemos de destacar, como terapeutas, la importancia de cómo aplicamos nuestro conocimiento del sufrimiento humano y los enfoques basados en la compasión en nuestro propio desarrollo personal. Al trabajar con personas que padecen trastornos mentales, no sólo debemos ser capaces de acercarnos a su dolor, vergüenza y autocrítica, sino que también debemos lidiar con nuestra propia autocrítica y nuestra propia autoexigencia al implicarnos en aliviar el sufrimiento de los demás. Este trabajo requiere un difícil equilibrio entre la sensibilidad al dolor propio y ajeno, y la capacidad de recuperación necesaria para poder ayudar al desarrollo y el cambio de manera eficaz. Por lo tanto, la formación del terapeuta CFT debe incluir un trabajo interno con ejercicios y reflexiones que apoyen su desarrollo personal como terapeuta (véase Kolts et al. 2018).

Referencias

Gilbert, P. (2015). Terapia Centrada en la Compasión. Características Distintivas. Bilbao, Desclée de Brouwer.

Kolts, R. L. (2016). CFT Made Simple: A Clinician’s Guide to Practicing Compassion-Focused Therapy. New Harbinger Publications.

Kolts, R. L., Bell, T., Bennett-Levy, J., y Irons, C. (2018). Experiencing compassion-focused therapy from the inside out: A self-practice/self-reflection workbook for therapists. Guilford Press.

Laithwaite, H., O’Hanlon, M., Collins, P., Doyle, P., Abraham, L., Porter, S., y Gumley, A. (2009). Recovery after psychosis (RAP): A compassion focused programme for individuals residing in high security settings. Behavioural and Cognitive Psychotherapy, 37(05), 511–526. 

Lee, D. A., y James, S. (2011). The Compassionate-Mind Guide to Recovering from Trauma and PTSD: Using Compassion-Focused Therapy to Overcome Flashbacks, Shame, Guilt, and Fear. London: Constable & Robinson.

Tirch, D. (2012):  The Compassionate Mind Guide to Overcoming anxiety. New Harbinger.

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